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La Chonta

Por Javier Carrera, Ecuador.

Desde hace miles de años, la chonta ha sido el Pan de la Amazonía. Esta palma podría convertirse en una de las principales fuentes de alimento en un futuro de cambio climático, donde los monocultivos de grano deben ser reemplazados con policultivos forestales agroecológicos de alta calidad.

Datos de la especie

Nombre científico: Bactris gasipaes var. gasipaes.
Familia: Arecaceae.
Otros nombres: Chontaduro, cachipay, jijirre, bobi, cachipaes, pichuguao, pijuayo, pupunha, supa, tembé.
Origen: Amazonía sud occidental.

Historia

La chonta es la única palma doméstica de las Américas. Al parecer el proceso de domesticación se dio a partir de una o más variedades silvestres, denominadas Bactris gasipaes var. Chichagui, dando lugar a una variedad proto doméstica, la Chichagui tipo 3. Los datos parecen indicar que esto ocurrió en la Amazonía sud occidental. Al expandirse por la Amazonía occidental hasta Centroamérica, eventos de domesticación secundarios pudieron ocurrir al mezclarse la Chichagui tipo 3 con otras chontas silvestres, dando lugar a variedades locales, más domésticas. La Amazonía en Ecuador y el norte de Perú presentan la mayor diversidad genética de variedades domesticadas, resaltando la importancia del cultivo en esa zona y la labor de selección realizada por sus habitantes. En segundo lugar en cuanto a diversidad están las zonas del Cauca y los Llanos en Colombia. (Galluzzi et. al., 2015)

Su distribución actual va desde Honduras hasta Bolivia.

El estudio de Galluzzi et. al. (2015) concluye que los patrones actuales de cambio climático podrían aumentar las áreas adecuadas para los cultivos de chonta. Esto, junto a la facilidad de su cultivo y la calidad nutricional de su fruto, coloca a la chonta como una de las más importantes especies promisorias. Adicionalmente, el estudio señala zonas importantes para la conservación in situ de la diversidad de chonta: la totalidad de la Amazonía ecuatoriana, las áreas de Tarapoto y Pacaya-Samiria en Perú, la región de la Vichada en Colombia, la de Solimoes en Brasil y el este de Panamá. Se recomienda además que los esfuerzos de conservación se orienten a las fincas campesinas, en especial las indígenas, cuyos patrones de producción son los que crean y mantienen la diversidad. Especial importancia tienen las naciones Kichwa amazónica, Huaorani y Achuar en Ecuador; Cubeo, Curripaco y Yuriti en Colombia; Chayahuita, Quechua, Urarina, Cocama-Cocamilla y Shipibo-Conibo en Perú; Ticuna y Mirana en Brasil, y Kuna y Embera en Panamá.

La importancia histórica de la chonta aún se está estudiando, pero es sin duda uno de los pilares de los sistemas de bosque antropogénico desarrollados por los pueblos de los bosques tropicales sudamericanos. En este modelo, la composición del bosque natural va siendo alterada lentamente por los pobladores, que introducen especies útiles y pautas de manejo de la vegetación y las poblaciones de animales, hasta resultar en un ecosistema similar en sus funciones al bosque primario pero con una clara abundancia de recursos útiles para el ser humano. Esta es la única forma de producción capaz de producir una abundancia de alimentos y otros recursos, de forma sostenible, en los frágiles suelos amazónicos; gracias a ella, la Amazonía sostuvo una población humana importante en tiempos precolombinos. La chonta es una palma de bosque, que funciona bien en este tipo de modelo, produciendo por hectárea más calorías que una superficie similar sembrada con maíz. Y ello sin contar con todas las otras especies, animales y vegetales, que conviven en un chontal biodiverso. (Mann, 2005). La Amazonía es el más grande huerto jamás plantado, y la chonta es su cultivo estrella.

Hoy en día el consumo de la chonta ha disminuido significativamente, fruto del desconocimiento de la cultura occidental. Hay enormes plantaciones agroindustriales, pero su objetivo es solamente el cogollo tierno, que se vende bajo el nombre de palmito. A menudo estos monocultivos sufren del ataque constante de coleópteros conocidos como Picudos, debido a la falta de biodiversidad y al estrés que sufre la planta al no estar protegida en un ecosistema de bosque.

El fruto se consume de forma popular en Colombia, mientras que en Ecuador se limita a las poblaciones indígenas amazónicas. Urge revalorizarlo y convertirlo en un recurso alimentario común.

Descripción y cultivo

Es una palma de hasta 20 metros de altura, que crece en bosques tropicales desde el nivel del mar hasta los 1.200 metros, aunque el limnite ideal es los 800 metros. Su tronco es delgado, y en la mayoría de variedades está cubierto de espinas tan duras que atraviesan sin dificultad la suela de una bota.

Palma de chonta. Foto: Miguel Torske

Palma de chonta. Foto: Miguel Torske

Sus frutos son redondos o aovados, de 2.5 a 6 centímetros de largo, con colores que van del anaranjado al rojizo o el amarillo. La carne es firme, fibrosa, harinosa y rodea una semilla dura de hasta 2 centímetros de largo.

Se adapta a una variedad de condiciones, aunque prefiere suelos bien drenados y profundos. Soporta suelos pobres y ácidos. Produce desde los 1.000 milímetros de lluvia al año, pero es preferible contar con unos 2.000 milímetros o más.

La chonta tiene una amplia variabilidad genética, resultado de constantes cruces entre sus distintas variedades, incluyendo las silvestres. Esto hace que una clasificación exacta de sus razas sea imposible.

La propagación se puede realizar por semilla o por hijuelos. Las semillas germinan en semillero desde los 40 días hasta los 6 meses. Al mes de germinar, y con una hoja desarrollada, se pueden transplantar a bolsas. La reproducción por semilla permite mantener variabilidad genética y realizar selección. De esta forma, el fruto empieza a salir a los 4 años en condiciones ideales, más comúnmente a los 6 años.

La reproducción vegetativa se realiza a partir de retoños de la macolla. Esto asegura una fructificación más temprana y al ser clones, poder replicar las características de la planta madre.

La producción de frutos se extiende hasta por 70 años en cada planta. Puede haber dos cosechas al año, cada una con 90 a 130 kilogramos por planta. La cosecha se realiza con una larga estaca y / o escaleras, tratando de evitar que la caída arruine a los frutos.

La producción de los cogollos de palmito es constante; a los 3 meses del corte, se produce un nuevo brote.

Frutos de chonta.

Frutos de chonta.

Los principales problemas los causa el picudo de la palma, Rhynchophorus palmarum, un escarabajo de color negro de hasta 53 milímetros de largo. También sufren el ataque de hongos en distintas partes de la planta. Estas dolencias, que no causan mayores molestias en los sistemas agroforestales familiares, están presentes en mucho mayor grado en los monocultivos tratados con agroquímicos. En un reciente experimento en la comuna de Mashpi, Ecuador, se transformó sin dificultad una plantación muy enferma de palmito en una agroecológica mediante la aplicación de micro organismos activados, lo que eliminó casi del todo los problemas causados por plagas y enfermedades (Torske, 2018). Esto muestra que la chonta puede funcionar perfectamente en modelos de cultivo libres de químicos.

Usos

El fruto requiere una cocción larga, de hasta dos horas. Lo más común es hacerlo con todo y cáscara, y con sal. Se puede servir como acompañante, con piel o sin ella y con un pocillo de sal para que los comensales se sirvan a gusto. También se puede asar, de forma similar a las castañas europeas, u hornear. Se puede producir harina de chonta, o una “fariña” de harina tostada de chonta, con múltiples usos.

Nutricionalmente, el fruto llega a tener 3% de proteína, 42% de almidón y 7% de grasa. Es rico en vitamina B2 y A, en fósforo y en hierro. Por peso, es uno de los alimentos más completos y ricos en las zonas tropicales.

Bonitísimas” de masa de chonta. Chef Milena Díaz. Foto: Daniela Borja.

Su contenido en aceites es evidente al tacto y muy visible en el agua de cocción. Se pueden extraer artesanalmente para su uso en cocina mediante la cocción de frutos machacados y posterior enfriamiento, donde el aceite flota a la superficie. Este aceite se usa tradicionalmente para dar sabor y color a distintos platos.

El uso más común en la Amazonía es la elaboración de chicha de chonta, una bebida que resulta de añadir agua a una masa cocida, aplastada y fermentada de chonta. Además de refrescar y aplazar la sed, esta chicha tiene un alto valor nutricional. Se consume constantemente, a lo largo del día.

La masa fermentada con la que se fabrica la chicha se puede usar en otras preparaciones, por ejemplo como base o complemento de panes y tartas.

El cogollo (palmito) es blando, muy blanco, y delicioso cuando está encurtido. Es ingrediente en ensaladas y ahora está de moda un ceviche a base de palmito. Se debe usar o encurtir rápidamente, para que no se vuelva duro.

Palmito. Foto: Miguel Torske.

Palmito. Foto: Miguel Torske.

Adicionalmente, en la Amazonía se consumen comúnmente las larvas del coleóptero Picudo que atacan a las palmas de chonta. En Ecuador se conocen como mayones o chontacuros, se consumen crudos, fritos o asados, y son una importante y sana fuente de proteína y grasas.

Chontacuros asados. Foto: Roberto Gortaire.

Chontacuros asados. Foto: Roberto Gortaire.

Su madera es muy dura, resistente, y ha sido por miles de años uno de los más importantes materiales en la Amazonía. Con ella se construyen viviendas, se fabrican armas de caza y objetos utilitarios.

BIBLIOGRAFÍA

Estrella, E. (1997). El Pan de América: Etnohistoria de los alimentos aborígenes en el Ecuador. Quito-Ecuador: FUNDACYT.

Facciola, S. (1998). Cornucopia II: a source book of edible plants. EEUU: Kampong Publications.

Galluzzi G, Dufour D, Thomas E, van Zonneveld M, Escobar Salamanca AF, Giraldo Toro A, et al. (2015) An Integrated Hypothesis on the Domestication of Bactris gasipaes. PLoS ONE 10(12): e0144644. doi:10.1371/journal.pone.0144644

Geilfus, F. (1994). El árbol al servicio del agricultor. Volumen 2: Guía de especies. Turrialba: Enda-Caribe.

Mann, C. C. (2005). 1491: New revelations of the Americas before Columbus. New York: Alfred A. Knopf.

Torske, M. (2018). Experiencias en cultivo agroecológico de chonta para palmito. Comunicación personal, XVI Encuentro Nacional de la Red de Guardianes de Semillas, Mashpi.

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