Ramón Alcívar, de Ambuquí, Ecuador, con los frutos de su trabajo. Una mejora en la producción de mango gracias a los cultivos de cobertura. Foto: Macrena.

Las coberturas lo hacen todo

Si bien es cierto, el proceso de mejoramiento de suelos puede tardar varios años, los efectos en la aplicación de los cultivos de cobertura pueden apreciarse de inmediato inmediatos. La experiencia de don Ramón Alcívar de la parroquia de Ambuquí en el Valle de Chota muestra el gran potencial de estas prácticas.

Experiencia de Don Ramón

“Hace dos años comencé a experimentar con cultivos de cobertura. Decidí sembrar seis diferentes especies de fréjoles entre mis árboles de mango. Las plantas de cobertura crecieron bien. Solo fue necesario realizar la siembra y una deshierba, y las plantas les ganaron a las malezas por lo que se descubrió el primer beneficio: Con los cultivos de cobertura ya no hay tanta necesidad de desmalezar. Solo una vez es suficiente. A la vez, me vino el primer problema: las guías del frijol se enredaban en los árboles, y me vino el pánico: Será que estos frijoles le ahogarán al mango? La solución fue manejar las guías podando con tijera y así se solucionó el problema. Continué con el cultivo de cobertura. Ahora ya ha pasado el primer año, estamos a la mitad del segundo año.

Los cultivos de cobertura son una maravilla. Los frijoles producen bastante semilla. Coseché muchos frijoles que los he compartido con mis vecinos y compañeros de la organización. Una parte se queda en el mismo terreno y vuelve a nacer solito, por lo que no necesité hacer otra siembra. Tengo un colchón de materia orgánica de veinte centímetros y han aparecido muchas lombrices y cochinitos de humedad que descomponen la materia orgánica. Lo mejor es que el terreno permanece más tiempo húmedo, por lo que las frecuencias de riego pasaron de ser cada semana a cada tres o cuatro semanas. Ahora tengo más tiempo para dedicarme a otras actividades, y a mi familia.

Lo que más me sorprendió es que los árboles que tienen cobertura están más grandes y verdes que aquellos que no tienen cobertura. Comencé a cosechar, y resulta que las plantas con cobertura me produjeron hasta el doble de fruta que las plantas que no tenían coberturas. La cosecha fue semanal durante dos meses, y la plata vino cada semana. Viene gente de otras comunidades a ver mi terreno e incluso ya vinieron personas de otras provincias. Cuando ven mis mangos tan lindos me preguntan: ¿Qué hizo? Yo les respondo, ‘Yo nada. Las coberturas lo hacen todo.’

Ramón Alcívar, de Ambuquí, Ecuador, con los frutos de su trabajo. Una mejora en la producción de mango gracias a los cultivos de cobertura. Foto: Macrena.

Ramón Alcívar, de Ambuquí, Ecuador, con los frutos de su trabajo. Una mejora en la producción de mango gracias a los cultivos de cobertura. Foto: Macrena.

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