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El Agave

Por Gabriela Bonifaz, Ecuador.
“Todo lo que la naturaleza pudo dar para vivir y aprovechar al género humano, lo puso en esta planta, así para vestir y calzar, comer y beber, como para la salud…”

Datos de la especie
Nombre botánico: Agave americana y Agave sisalana
Familia: AGAVACEAE
Nombres comunes:
Agave americana: Penco, chawar (quechua), tawka (aymara) cabuya negra, méxico, maguey.
Agave sisalana: Cabuya, sisal, henequén.

HISTORIA
Esta planta de forma extraña y perfil espinoso, llena de generosos regalos, llegó a los andes procedente de México hace mucho tiempo. No se ha logrado definir cuando fue domesticada allí, ni cuándo realizó su expansión por nuestras tierras. La razón de este desconocimiento es simple: no se han realizado suficientes estudios sobre ella, porque su importancia no ha sido reconocida por la cultura blanco mestiza, ni por la ciencia occidental, y hoy incluso el mundo indígena la ignora cada día más.
Durante la Colonia, fue descrita por cronistas españoles, por ejemplo Gutiérrez de Santa Clara (1544-1548) quien nos dice con entusiasmo: “todo lo que la naturaleza pudo dar para vivir y aprovechar al género humano, lo puso en esta planta, así para vestir y calzar, comer y beber, como para la salud de los hombres…” (En Pardo, O. 2005). Igualmente López de Atienza (1757) señala: “….la fibra sirve para cuerdas, alpargatas y ropa. Tsaur mishki, el jugo dulce, se lo toma fresco o fermentado en forma de warapu” (en: Salomon. F. 2011). Y en 1580 Joseph de Acosta añade “El árbol de las maravillas, da agua y vino, y aceite y vinagre, y miel y arrope e hilo y aguja y otras cien cosas”.
Hoy se la encuentra desperdigada por los andes, generalmente en zonas marginales donde no se siembran cultivos. Hay todavía muros de penco y algunas plantas en casas campesinas, pero la mayor parte crece en forma silvestre. Se ha expandido por Europa y otras regiones del mundo, donde solo se conoce su valor ornamental.

DESCRIPCIÓN
Se calcula que pueden existir unas 300 especies de agaves, de las cuales se han descrito botánicamente unas 200. La más famosa de ellas es el Agave tequilensis, de la cual se fabrica el tequila, trago claro de alto reconocimiento mundial. En México hay grandes plantaciones de esta especie, pero en los andes solo se la encuentra allí donde algún empresario ilusionado ha intentado criarla.
El penco por el contrario es una planta muy común en los Andes. Se lo encuentra a lo largo del callejón interandino, creciendo feliz en terrenos de tova volcánica, arenosos o poco fértiles.
La zona subtropical, más cálida, es el hogar predilecto de la cabuya.

Cabuya joven

Cabuya joven

Se necesitan hacer estudios comparativos entre el Agave americana de nuestros Andes con el de Mexico, pues no está totalmente claro si se trata de la misma especie. Existe una iniciativa para darle una denominación de origen como “Agave andino”.
El penco es una planta “en roseta” de acuerdo a la descripción botánica, que alcanza los tres metros de diámetro. Sus hojas son de color gris azulado, duras, carnosas, cerosas, alargadas, con espinas en su bordes y una espina mayor en la punta. Las hojas se distribuyen en espiral en torno a un tronco corto y leñoso, y tienden a doblarse bajo su propio peso.
La cabuya es aún más grande, sus hojas son de color verde claro y son rectas, no se doblan. En zonas de producción de fibra, se suelen cosechar las hojas inferiores, más maduras, y esto hace que el tronco se vaya alargando.

GUARDANDO LA SEMILLA
La maduración es lenta, toma de 12 a 15 años. Al llegar la época de reproducción, un tallo alto y leñoso crece del centro de la planta, y llega a alcanzar los diez metros de altura. En quichua se lo conoce como chawarquero. Las flores crecen en racimos al tope de este tallo, donde maduran hasta dar semillas negras y aplanadas.
La germinación es baja, de alrededor del 5%. Por ello, la forma de reproducción preferida por la gente es la vegetativa: se suelen transplantar los hijuelos que nacen naturalmente al pie de las plantas que han cumplido su ciclo.

Hijuelo de penco

Hijuelo de penco

CULTIVO
El penco crece de preferencia en lugares marginales. No se lo suele plantar como cultivo comercial, más bien crece en laderas inutilizables, bordes de caminos y quebradas, muros, etc. Esta es una práctica excelente, pues permite dar un uso a suelos que no se pueden trabajar para otros cultivos. Y de hecho, el penco da mejor calidad de aguamiel mientras más difíciles son las condiciones del suelo, y durante la época seca.
Tanto el penco como la cabuya son plantas muy resistentes, que no requieren riego, abono ni control de plagas. Hay que tomar en cuenta que debido a su largo periodo de crecimiento ocupará su espacio por mucho tiempo.

(continúa el artículo en la próxima página)

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